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Hasta el 20 por ciento de la población mundial sufre alguna alergia, un proceso con alteraciones físicas del organismo cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada al entrar en contacto con ciertas sustancias (alérgenos), que se encuentran en el ambiente (polvo, ácaros, animales, plantas, ciertos alimentos, picaduras de insectos y algunos fármacos). Puede afectar tanto al sistema digestivo, como al sistema respiratorio, a la piel o tener una presentación multiorgánica, con grandes diferencias entre pacientes.

Diversos factores, como los mayores niveles de contaminación ambiental o los hábitos higiénicos, están haciendo que los casos de alergia sean cada vez más frecuentes, convirtiéndose en una auténtica epidemia silenciosa en los países desarrollados.

Las alergias pueden afectar la calidad de vida y ser una dura carga en nuestro día a día. Además, y siempre según la limitada evidencia disponible, los pacientes con patología respiratorias crónicas, como el asma alérgico, no tienen mayor riesgo de padecer la COVID-19 pero, si se contagian, sí presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones. Por ello hoy día cobra mayor relevancia el buen control de la enfermedad y la cumplimentación adecuada del tratamiento.

En este post encontrarás consejos y claves para convivir con la alergia de forma más llevadera y minimizar sus efectos.

Alergia al polen

La primavera es la época del año en que más consultas sobre alergias relacionadas con el polen recibimos en la farmacia. Los cuadros alérgicos ambientales, como la reacción al polen, son más frecuentes en primavera, por la polinización. El consejo farmacéutico puede ser importante para su prevención y su tratamiento.

La intensidad de la alergia al polen puede variar según factores como el tipo de persona, la edad, otras condiciones médicas como el asma, y también por el clima y el nivel de polen en el ambiente. Si sufres este tipo de alergia seguramente padezcas los siguientes síntomas:

  • Estornudo y tos
  • Moqueo y bloqueo nasal
  • Dolores de cabeza
  • Picor de garganta, boca y nariz
  • Picor en los ojos

Si estos síntomas te resultan familiares y los experimentas cada vez que las flores comienzan a brotar, entonces es probable que sufras alergia estacional causada por el polen, un polvo pequeño y liviano que puede ser difícil de detectar, y que es transportado por el viento, las abejas y las aves para ayudar a la reactivación de la naturaleza, siendo también un desencadenante de alergia común.

Abordaje terapéutico de la alergia

Además de la educación sanitaria del paciente alérgico, como parte fundamental del tratamiento integral, los pilares básicos del abordaje terapéutico de una patología alérgica pueden resumirse en tres:

  • Las medidas de evitación –o reducción de la exposición– de los alérgenos responsables o desencadenantes de la enfermedad resultan esenciales y representan el primero de los tratamientos a instaurar. Las medidas a tomar dependen del tipo de alergia (ácaros, animales, polen, medicamentos, etc.): evitar el polvo de la casa o la excesiva exposición al polen (cerrar las ventanas, llevar gafas). Estas medidas son posibles en la mayoría de los casos y permiten mejorar la frecuencia y la intensidad de las manifestaciones, pero no pueden hacer desaparecer completamente los alérgenos.
  • Si el paciente no experimenta mejoría, se debe instaurar un tratamiento farmacológico, que permite tratar las manifestaciones clínicas y aliviar los síntomas producidos y prevenir una reacción grave. La farmacoterapia es la base del tratamiento antialérgico, ya que no solo controla los síntomas, sino que también mejora la calidad de vida del paciente. En las últimas décadas, ha mejorado sustancialmente su eficacia y seguridad.
  • Otro tipo de tratamiento lo constituye la desensibilización o inmunoterapia específica, que representa el único tratamiento profiláctico y curativo de ciertas alergias, que trata la causa y permite evitar el agravamiento de los síntomas.

En todo caso, es necesario para los pacientes alérgicos permanecer en control médico con un especialista en alergología, cumpliendo el tratamiento suministrado de acuerdo a cada caso.

Medidas preventivas

Saber qué puede desencadenarla es el primer paso para controlar la alergia. Algunas medidas preventivas dirigidas a minimizar la exposición a las sustancias alérgenas (por ejemplo, hábitos higiénicos, modificaciones dietéticas o evitar actividades al aire libre en horas de máxima polinización) permiten, junto con el tratamiento farmacológico, un mejor control de la patología y evitar la aparición de complicaciones.

En pacientes con alergias al polen, se recomienda:

  • Informarse de los niveles ambientales de polen y contaminación
  • No exponerse a ambientes húmedos, propiciando los espacios cálidos y secos. La humedad es uno de los factores a tener en cuenta para no agravar los casos de alergia. Hay determinados organismos, como ácaros, hongos o moho, que proliferan en ambientes húmedos
  • En casos de alergia al polen, mantener las ventanas cerradas por la noche
  • No colgar la ropa al aire libre y descalzarse en casa, ya que los ácaros o el polen se pueden acumular en las prendas.
  • Evitar hacer ejercicio físico al aire libre de forma intensa
  • Incorporar alimentos ricos en vitamina C y flavonoides, ya que tienen un potencial antiinflamatorio
  • En época de polinización, el aire está cargado de partículas. Puedes usar gafas de sol para evitar que las partículas de polen te entren en los ojos cuando salgas a la calle y evitar así algunos síntomas como el picor y los ojos llorosos.

¿Qué hacemos por tu alergia en la farmacia?

Una gran parte de los pacientes alérgicos van a estar en tratamiento crónico, y en algunas ocasiones, pueden ser tratados con más de un fármaco. En el tratamiento, la adherencia terapéutica y una serie de medidas no farmacológicas, relativas a hábitos de vida, constituyen dos pilares fundamentales para el control de la enfermedad, e influyen de un modo notable en los resultados en salud de los pacientes.

Los medicamentos permiten tratar las manifestaciones y aliviar los síntomas, a fin de prevenir una reacción grave. La educación sanitaria en las enfermedades alérgicas, como en cualquier proceso crónico, es fundamental para un buen control de éstas y se convierte en un pilar más del tratamiento de estas enfermedades, enfocado al mantenimiento de una buena calidad de vida para que el paciente pueda llevar a cabo con naturalidad sus actividades cotidianas, participando de forma proactiva en su estado de salud.

En la farmacia Pugès te proporcionamos información rigurosa sobre la alergia, incidiendo en aspectos relativos a su prevención, y promoviendo el uso adecuado de los fármacos antialérgicos para mejorar su eficacia y prevenir los problemas relacionados con los mismos, lo que redunda en que los pacientes alérgicos alcancen una mejor calidad de vida.

¡Consúltanos!