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Tónico, sérum, fotoprotector, contorno de ojos… Con la cantidad de productos que puedes llegar a tener en el baño, seguro que alguna vez has tenido duda acerca de su orden de aplicación… Y es que en este caso el orden de los factores sí altera el resultado, por lo que es importante tener claro en qué orden hacerlo.

De nada sirve tener los mejores productos para tratar tu tipo de piel y tus necesidades específicas, si les restas eficacia porque te haces un lío con el orden de los pasos de la rutina de cuidado facial. ¿Lo resolvemos?

Las prisas del día a día te pueden llevar a aplicarlos de cualquier manera, pero seguir estos sencillos pasos te permitirá obtener los mejores resultados y aprovechar al máximo las propiedades de cada producto. No es necesario utilizar a diario todos los productos que se exponen a continuación, pero, si se usan, debería ser en este orden.

Como norma general, los productos se aplican de menor a mayor densidad (los más ligeros, antes, y después pasar a los tratamientos más densos).

Pasos de la rutina facial de día

1.- Limpieza.

Antes de aplicar cualquier producto sobre la piel, es importante limpiarla bien. Con ello conseguimos una piel descongestionada, libre de impurezas, suciedad y exceso de grasa. Todo esto es clave para preparar la piel para los siguientes pasos de la rutina y que los productos que apliquemos después penetren hasta donde tienen que hacerlo para ejercer su efecto. Empieza tu rutina matutina limpiando el exceso de sebo secretado por la piel a lo largo de la noche, así como los restos de los productos que aplicaste la noche anterior.

A la hora de limpiar, escoge productos dependiendo del tipo de piel (leche limpiadora, crema limpiadora, limpiador en gel o mousse y agua micelar).

2. Tónico.

Un paso importante y que generalmente obviamos. La aplicación del tónico es un paso importante para mantener una piel sana y equilibrada. 

3. Sérum.

Es uno de los cosméticos más eficaces porque lleva una alta concentración de principios activos que consiguen penetrar a las capas más profundas de la piel. Generalmente contienen componentes antioxidantes, ácido hialurónico y vitamina C, que devuelven la energía y vitalidad que nuestra piel necesita.

Utilizar un sérum antioxidante te ayudará a proteger la piel de los agentes externos y de los radicales libres que pueden dañar las células cutáneas y acelerar el proceso de envejecimiento de la piel.

4. Contorno de ojos.

La piel del contorno de ojos es más fina que la del resto del rostro, por lo que merece una atención especial. Tiende a deshidratarse y secarse mucho más que el resto del rostro, pierde elasticidad y suelen salir líneas de expresión. 

Antes de poner la crema hidratante, no está de más aplicar un contorno alrededor de los ojos para hidratar y prevenir aquellos signos de edad que suelen aparecer en esta zona, como arrugas, patas de gallo, bolsas y ojeras. Te ayudará a reducir la hinchazón característica de las primeras horas de la jornada y a mantener la zona hidratada durante el resto del día. Algunas contienen activos descongestionantes y que bajan la inflamación de la bolsa.

Usar este producto de manera habitual te ayudará a rejuvenecer y mejorar la elasticidad de la piel de esta zona tan delicada del rostro.

5. Bálsamo labial.

Hidrata el labio mientras continúas con la rutina de cuidado facial. El labio estará listo para maquillarlo después.

6. Crema hidratante.

Este paso es súper importante y básico en el cuidado facial. La elección de ella dependerá de tu tipo de piel (grasa, seca, mixta, normal o sensible), de su estado y de sus carencias.

7. Fotoprotector.

Sin duda, uno de los pasos más importantes de cualquier rutina de cuidado facial es utilizar un fotoprotector de amplio espectro todos los días del año para proteger la piel de la radiación solar. Y es que la exposición a los rayos solares es la causa principal del envejecimiento prematuro de la piel, así como de quemaduras solares y cáncer de piel.

8. Base de maquillaje.

El toque final de la rutina facial es el maquillaje (si te maquillas, claro). Si has seguido todos los pasos anteriores, notarás que el maquillaje aguanta más tiempo sobre la piel y no tendrás que retocarlo tanto a lo largo del día. Escoge un tono de la base lo más parecido al tono de la piel.

Puedes fijar el maquillaje con la ayuda de los polvos y emplear un iluminador en las zonas clave del rostro para dar ese toque ligero de luz. 

En la farmacia Pugès tenemos muy claro que hablar de protección solar es hablar de salud de la piel. Somos muy conscientes de los beneficios del sol para nuestro organismo, pero también de los daños que causa en nuestra piel a corto plazo (eritema, quemadura), a medio plazo (daños en el ADN celular) y largo plazo (daños en las fibras de colágeno y elastina, pérdida de firmeza…). De ahí que siempre insistiremos en la importancia de utilizar siempre un fotoprotector personalizado, que cubra las necesidades de nuestro fototipo y tipo de piel. De manera que si has de renunciar a la aplicación de algunos de los productos que hemos enumerado en este listado, ¡que nunca sea el fotoprotector!

¡Ánimo con tu rutina!