es Español

El verano es una época propicia para cambiar nuestros hábitos: sol, mejor clima para estar al aire libre, más posibilidad de hacer planes diferentes, vacaciones, viajes, excesos… Es una época de disfrute y placer, pero que puede tener sus consecuencias a nivel de nuestra salud.

Este verano hemos dedicado una serie de publicaciones periódicas a dar un repaso a los principales motivos de consulta en la farmacia en esta época del año, con el fin de solucionar o mitigar en lo posible las consecuencias negativas para nuestro organismo de dichos cambios o situaciones que se producen en verano, para poder disfrutar de un verano seguro y saludable.

Recopilamos en esta publicación del blog todas estas publicaciones de esta actividad informativa enfocada en la prevención y el tratamiento de las principales afecciones y patologías típicas del verano relacionadas con: Fotoprotección y quemaduras solares; Acidez y reflujo; Heridas y picaduras, Cistitis, Vías Urinarias e Higiene íntima; Alimentación e hidratación, etc.

Desde la Farmacia Pugès te recordamos que la prevención es imprescindible para evitar muchos de los problemas que pueden aparecer durante el verano y tener una repercusión sobre tu salud.

CISTITIS

La cistitis es una de las infecciones más comunes durante el verano. Se trata del término médico para referirse a una infección urinaria que afecta a la vejiga, que comienza de una manera súbita, generalmente de origen bacteriano y con menos frecuencia de origen vírico o fúngico.

Es una enfermedad de alta incidencia en la mujer, que cursa con disuria (dolor al orinar), urgencia miccional, orinar frecuentemente y en pequeñas cantidades, escozor, orina de aspecto turbio y en algunos casos con hematuria, dolor abdominal y febrícula.

Aunque la mayoría de las infecciones de orina suelen resolverse a los pocos días con un tratamiento adecuado, hay que buscar siempre atención médica ante la primera sospecha. Si no, la cistitis podría desencadenar complicaciones renales graves. Puedes seguir estas medidas higiénico-dietéticas para prevenir su aparición:

  • Mantenerte hidratada y beber mucho líquido
  • Orinar de forma habitual, evitando la retención voluntaria.
  • Vaciar la vejiga lo antes posible después de tener relaciones sexuales
  • Después de ir al baño, hay que limpiarse siempre de adelante hacia atrás. Esto es fundamental para evitar que las bacterias de la región anal se extiendan a la vagina y la uretra.
  • Eliminar factores de riesgo, como fumar y beber alcohol
  • Mantener unos hábitos de cuidado e higiene íntima adecuados, evitando productos agresivos que puedan irritar los genitales y alterar su protección natural.
  • Usar ropa interior de algodón y transpirable para evitar la humedad en la zona íntima, pues esta favorece el crecimiento de las bacterias.
  • Evitar el estreñimiento.
  • Evitar permanecer mucho tiempo con el bañador húmedo, si se realizan actividades en el agua.
  • Alimentación equilibrada.

Si eres propensa a las recurrencias, para la prevención puedes tomar complementos alimenticios que contribuyen al bienestar urinario con eficacia anti-recurrencias.

QUEMADURAS SOLARES

Al tomar el sol se pueden producir lesiones en la piel que van desde pequeños enrojecimientos hasta graves quemaduras. La mejor manera de evitar las quemaduras solares es tomar el sol de manera racional, es decir, sin abusar de él y con la protección solar adecuada.

Aunque los síntomas desaparezcan en unos días el daño en la piel permanece. La piel tiene memoria y cada quemadura solar provoca un daño en el ADN de la célula cutánea afectada por la quemadura.

Para evitar daños mayores en el piel y eliminar las molestias de las quemaduras leves:

  • Hidratar con intensidad la piel aplicando productos emolientes, reparadores y calmantes específicos para después del sol
  • Beber abundante agua
  • Tomar baños de agua fría (intentar que el chorro no incida directamente en la zona quemada, lo mejor es sumergir la zona o aplicar compresas de agua fría)
  • No uses hielo, ya que por su acción se produciría una intensa vasoconstricción que podría agravar aún más la lesión.
  • Evitar el uso de productos que contengan alcohol ya que pueden irritar la piel o producir alergia
  • Si aparecen ampollas, no abrirlas nunca, ya que puede haber riesgo de infección, y acudir al médico
  • Usar ropa holgada y cómoda que no roce la piel alterada
  • Acudir al médico en caso de quemadura de área extensa de ampollas o quemadura profunda, hinchazón y dolor intenso, o síntomas de insolación (fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos o sensación de desmayo), así como si no hubiera curación o aparecieran síntomas de infección

REPELENTES DE INSECTOS


El verano trae consigo las temidas picaduras de mosquitos. En la mayoría de casos no suponen más que una molestia leve, pero si se produce una reacción alérgica o la transmisión de alguna enfermedad, el problema adquiere mayores dimensiones. De ahí la importancia de usar un repelente de mosquitos.

Recomendaciones generales de empleo del repelente de mosquitos:

  • Utilizar en el exterior y en espacios abiertos durante el tiempo necesario, y cumplir estrictamente las instrucciones de uso del producto, especialmente el número de aplicaciones diarias permitidas
  • No aplicar en niños menores de 2 años. En niños más mayores, evitar la aplicación siempre que se pueda, usar formulaciones adecuadas a la edad, y nunca aplicar en las manos, por el riesgo de que se las lleven a la boca o a los ojos.
  • Los protectores solares pueden interferir en la acción de los repelentes de insectos. En caso de que hayan de usarse los dos, debe aplicarse en primer lugar el protector solar y posteriormente el repelente, pasados 30 minutos
  • Aplicar únicamente en zonas expuestas
  • No utilizar sobre piel irritada o heridas ni en áreas como la boca o los ojos
  • Si se presenta algún tipo de reacción en la piel, hay que lavar la zona con agua y jabón y consultar con el médico

Pese a que los repelentes deben ser inofensivos desde el punto de vista toxicológico y presentar buena tolerancia a la piel, es aconsejable verificar la sensibilidad de ésta aplicándolos en una pequeña región del brazo antes de utilizarlos de forma general, para ver si existe una reacción no deseada o enrojecimiento.

HIDRATACIÓN

En situaciones de ola de calor el cuerpo sufre importantes pérdidas de agua y tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración, produciéndose como consecuencia un aumento de la temperatura corporal. Una buena hidratación antes, durante y tras estos días de ola de calor nos ayudará a disfrutar plenamente de nuestro tiempo y a evitar problemas derivados de un déficit de líquidos en nuestro organismo

  • Los requerimientos de agua diarios son de forma general de 2-2,5 litros por día
  • Beber lo más posible incluso si no se tiene sed (150 ml cada hora aproximadamente)
  • Todas las bebidas no alcohólicas que contengan más del 80% de agua y menos de 50 mEq/l de sal son fuente de hidratación
  • La mejor bebida es el agua aunque los zumos de frutas, la leche o las sopas frías tipo gazpacho pueden ayudar a estar bien hidratados
  • No están aconsejadas las bebidas alcohólicas. El alcohol deshidrata porque facilita la eliminación de agua por la orina y aumenta la sudoración. El té y el café tampoco están aconsejados por su carácter excitante
  • Las personas mayores, niños y lactantes, por sus peculiares características, requieren una mayor atención
  • Comer variado y equilibrado, sobre todo frutas y verduras. Se deben evitar las comidas calientes, pesadas y copiosas
  • Protegerse del calor evitando las salidas y las actividades en las horas de más calor
  • Si hay que salir a la calle, mejor ir por la sombra, con la cabeza tapada con una gorra o sombrero y ropa ligera de algodón y colores claros

CONSERVACIÓN DE LOS MEDICAMENTOS

La adecuada conservación de medicamentos en verano es crucial para que estos mantengan sus características de calidad, seguridad y eficacia. Sigue estos sencillos consejos en caso de ola de calor:

  • Las instrucciones de conservación de los medicamentos se pueden consultar siempre en el prospecto
  • En aquellos medicamentos que requieran condiciones especiales de temperatura de conservación, estas aparecerán especificadas en el envase. Así existen:
  • Medicamentos a conservar entre +2ºC y +8ºC. (termolábiles) Estos medicamentos deben conservarse siempre en nevera (nunca en el congelador).. Además, deberás trasladarlos en embalaje isotérmico refrigerado.
  • Medicamentos a conservar a menos de 25ºC o a menos de 30ºC. En estos casos, aun cuando la temperatura ambiente supere esporádicamente los 40ºC, no afectará a la conservación del medicamento porque las temperaturas superiores a 40ºC en España ocurren de manera puntual y porque los lugares para el almacenamiento de los medicamentos suelen ser sitios frescos y secos. Si puntualmente estuvieran expuestos a temperaturas superiores, ni su estabilidad ni su calidad se verá afectada, aunque es recomendable respetar estas indicaciones.
  • Algunas formas farmacéuticas (cremas, óvulos, supositorios,…) son más sensibles a las elevaciones de temperatura. En estos casos, si al abrirlas su aspecto se ha modificado, no deben utilizarse.
  • Si se realizan viajes, es desaconsejable mantener los medicamentos en maleteros o habitáculos de los coches a pleno sol porque se pueden alcanzar temperaturas muy elevadas.

CUIDADO DE LOS OJOS

Los ojos se deben cuidar durante todo el año, pero durante el verano hay peligros que amenazan nuestra salud ocular: el cloro de las piscinas, el agua del mar, los rayos del sol… No cuidar los ojos en verano puede aumentar el riego de irritación ocular.

Si las radiaciones son absorbidas por los tejidos del ojo, éstas pueden modificar o alterar los tejidos y ocasionar problemas a corto plazo: irritación, lagrimeo… Los ojos, al igual que la piel, tienen memoria, y los problemas pueden aparecer con el tiempo. Evita las horas de máxima exposición solar, no mires al sol directamente y utiliza gafas de sol

El cloro de las piscinas y la sal del mar pueden ser perjudiciales para el ojo, causando irritaciones, malestar y lagrimeo. Además, las piscinas contienen productos provenientes de las personas que las utilizan, como desodorantes, sudor o lociones, que también pueden afectar a nuestro ojo. La protección óptima para ir a la playa o a la piscina es utilizar gafas de natación, sobre todo si se va a meter la cabeza debajo del agua. Si se sienten molestias o se tienen los ojos rojos después de un baño, lo mejor es lavarlos con suero fisiológico y aplicar algún producto específico para la sequedad ocular.

Meterse al agua con lentillas aumenta el riesgo de sufrir alguna alteración ocular, así que es algo que no está nada recomendado. Para ir a la playa o a la piscina es mejor hacerlo sin lentillas.

En el caso de que los ojos sigan irritados o hinchados, se debe acudir a la consulta de un profesional, ya que se puede tratar de una infección

Esperamos que te hayan sido útiles todas estas recomendaciones para un verano seguro y saludable y que puedas recurrir a ellas cuando las necesites. Deseamos que hayas tenido unas vacaciones que te sirvan de empuje para volver con las energías renovadas. Recuerda que para cualquier cosa nos tienes en la farmacia. ¡Consúltanos!