Dolor articular, ¿te resta calidad de vida?

Dolor articular, ¿te resta calidad de vida?

El dolor articular es la molestia más común que afecta al sistema musculoesquelético. Afecta a las articulaciones, las encargadas de dar movilidad a los huesos de diferentes partes del cuerpo, como las rodillas, tobillos, cadera y muñecas, entre otras.

El 73% de las mujeres padece dolor articular después de los 35 años, mientras que solo lo padece el 63% de los hombres. Se presenta en forma de pinchazo, dolor agudo, rigidez e inflamación en la articulación afectada y genera limitaciones en los movimientos que afectan a la calidad de vida

De todas las articulaciones, la rodilla es tal vez la que sufre daños con mayor frecuencia y la más susceptible de causar dolor, seguida de la columna vertebral (40%) y las manos (25%).

Las articulaciones están sometidas a la presión continua como consecuencia de los movimientos cotidianos. La articulación de la rodilla es especialmente vulnerable a las lesiones y al dolor, porque absorbe todo el peso del cuerpo y la fuerza al correr o saltar. La probabilidad de experimentar dolor en las rodillas aumenta con la edad, y también en las personas con sobrepeso o que practican mucho deporte.

Los síntomas suelen ser progresivos y se mantienen en el tiempo, de ahí que sea importante tanto el tratamiento como la prevención.

Dolor articular: Causas

El dolor articular suele ocurrir por una lesión (p. ej. torcerse la articulación de la rodilla o tobillo practicando deporte) u osteoartritis, que suele afectar a las rodillas, las caderas y las pequeñas articulaciones de las manos.

Y además existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer dolor articular, como daños en la articulación por lesiones o intervenciones quirúrgicas anteriores, la predisposición genética, la estructura anatómica de las articulaciones afectadas y la obesidad, que hace que las articulaciones se vean expuestas a una presión excesiva.

El diagnóstico del dolor articular corresponde al médico. Si el dolor es fuerte y persistente, o si se acompaña de hinchazón, enrojecimiento, dolor en la palpación y sensación de calor alrededor de la articulación, se recomienda acudir al médico, que será quien establezca el tratamiento más adecuado.

Tratamiento del dolor articular

Al ser enfermedades crónicas, en general, se tratan de diversas maneras:

AINEs. En forma tópica u oral, de venta libre o solo con receta en base al tipo e intensidad de la medicación, los antiinflamatorios no esteroídicos ayudan a reducir la fiebre, la hinchazón y la inflamación, y a aliviar el dolor. Algunos de los más comunes son el diclofenaco y el ibuprofeno.

Hay que recordar que los AINEs orales a veces pueden causar efectos secundarios gastrointestinales o cardiovasculares adversos, por lo que, aunque la mayoría de las personas puede tomar AINEs sin problemas, siempre hay que consultar al médico antes de tomarlos durante un periodo prolongado o si existe alguna contraindicación.

Tratamientos no medicinales. La mayoría de los tratamientos no medicinales para aliviar el dolor funcionan calentando y/o enfriando la zona o articulación afectada. El calor actúa aumentando el flujo sanguíneo en la zona en la que se siente dolor, y también puede relajar los músculos de la zona afectada.

El frío actúa sobre las grandes fibras nerviosas y alivia así temporalmente la sensación de dolor que se transmite a las fibras nerviosas más pequeñas. Puede reducir la hinchazón y la inflamación por la vasoconstricción que provoca, y por eso se suele recomendar aplicar hielo en las lesiones deportivas, como esguinces y torceduras de tobillo o rodilla.

Fisioterapia. Para recuperar y mantener la movilidad

Cirugía. En casos extremos algunas articulaciones son reemplazadas mediante cirugía. Se alivia así el dolor y se recupera la movilidad.

¿Cómo prevenir el dolor articular?

Algunas medidas eficaces para proteger las articulaciones son:

  • Consume alimentos ricos en calcio (para fortalecer los huesos), en proteínas (para los músculos) y en vitaminas A, C y D .
  • Haz ejercicio regularmente.
  • Evita el sobrepeso.
  • No realices esfuerzos innecesarios.
  • Evita el tabaco y el alcohol.
  • Trata de dormir al menos 8 horas. Al descansar y dormir nuestro cuerpo se recupera y repara los tejidos.
  • Realiza un calentamiento adecuado antes de practicar deporte y estira los músculos después de hacer ejercicio
  • Complementos. Algunos compuestos como el colágeno, el ácido hialurónico y el condroitin sulfato pueden favorecer la recuperación articular

En la farmacia podemos recomendarte alguna terapia de venta libre, que se vende sin receta médica, para aliviar el dolor leve o moderado. Debes tener en cuenta que cualquier tratamiento para aliviar el dolor solo debe aplicarse si lo indica el médico o farmacéutico.

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